Lugar para amantes carnívoros

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“Nada muere, excepto aquello que se borra del recuerdo (El Viejo Almacén)”

Los buenos restaurantes, aquellos que se quedan en la memoria de uno y que al cerrar los ojos aún puedes recordar el olor y el sabor de la comida, no se encuentran a primera vista, sino que están en lugares donde menos te lo esperas. Nunca habría pensado que el sitio que visitamos la pasada semana estaría tan cerca del barrio donde he crecido, resulta curioso que durante tantos años haya paseado cerca de allí y nunca me haya dado cuenta de este pequeño pero gran lugar: “El Viejo Almacén”

Lo primero que llama la atención es su puerta azul y una vez que decides entrar en su interior, sorprende la decoración con camisetas de equipos de fútbol adornando el techo, junto a la frase del periodista que retransmitió el gol de Maradona o el acordeón situado junto a diversas fotografías enmarcadas.

Tuvimos la suerte de reservar mesa al lado de un mapa de Buenos Aires detallado minuciosamente y que a mi fue una de las cosas que me encantó. Rápidamente te sientes bienvenido allí gracias a la atención de los camareros que están siempre pendientes de los comensales e incluso comparten algunos secretos como el hecho de poder calentar la carne en casa y conseguir el mismo sabor que recién hecha, porque si, además de comer muy bien si te sobra algo puedes llevártelo. La carta y el plato nada mas verlo te hace pensar que no será un sitio como otro cualquiera, sobre todo porque el toque original de presentación dice mucho de ello y si además te ponen de aperitivo unas aceitunas acompañadas de paté y roquefort… Sabes que lo siguiente será aún mucho mejor.

Resulta difícil escoger cuando vas por primera vez, nunca sabes si lo que pedirás será tan bueno como ese plato que deberías haber pedido por ser “el plato mas conocido” Pero todo lo que nos recomendaron acertaron, me gustó el detalle de los 3 tipos de sales que había en la mesa, darnos a probar el Lomo alto y bajo para ver la diferencia entre uno y  otro. También nos trajeron una plancha para poder pasar un poco mas alguna de las carnes, poder comerlo hecho al punto de cada uno y acertar es algo que no se consigue en todos los sitios. Si hablamos de los postres, todos ellos con dulce de leche en su justa medida. Para poner punto y final a la velada nos invitaron a unos chupitos de crema

Resumiendo, un restaurante que me ha gustado por el trato, la cercanía, el ambiente y la comida. Todo ello nos dejó con muy buen sabor de boca, tan bueno, que seguramente repetiremos para otra ocasión especial o no tan especial. Para terminar, solo puedo decir que no os olvidéis de echar una mirada al baño de los hombres solo para poder ver la original decoración… Una decoración que nos hizo esbozar una sonrisa y que sin duda te sorprenderá para bien, porque yo por lo menos, no había visto ningún baño así antes. Ahora solo queda sacar vuestra agenda y pedir cita en “EL Viejo Almacén”. 

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